
Es posible que puedas contribuir a salvar una vida si sabes cómo hablar con alguien que tiene pensamientos suicidas. Cualquiera puede hablar con una persona por la que se preocupe. En este artículo, ofrecemos algunas estrategias que cualquiera puede utilizar para apoyar a alguien por quien se preocupe. Todos tenemos un papel que desempeñar en la prevención del suicidio.
La información contenida en este artículo tiene fines exclusivamente educativos y no sustituye a una formación oficial en intervención en situaciones de crisis.
En este artículo, abordaremos las señales de alerta, daremos consejos para iniciar la conversación y explicaremos cuándo es necesario recurrir a los servicios de atención a crisis. Si tú o un ser querido tenéis pensamientos suicidas, poneros en contacto con la Línea Nacional de Atención a Crisis llamando o enviando un mensaje de texto al 988.
A continuación te indicamos algunas señales de alerta que puedes observar y que, aunque no indican necesariamente que la persona tenga pensamientos suicidas, pueden ser indicios de que conviene estar pendiente de ella para asegurarte de que se encuentra bien:
Si alguien muestra alguno de los siguientes signos, es muy probable que se encuentre en riesgo de suicidio, por lo que sus allegados deben tomar medidas para garantizar su seguridad:
A continuación, te ofrecemos algunos consejos para hablar sobre el suicidio que te ayudarán a dar el primer paso.
Para que la conversación sea lo más eficaz posible, busca un momento para hablar con ellos en privado y sin interrupciones. Es fundamental que la conversación no se haga con prisas y que tengas tiempo para estar plenamente presente sin sentirte distraído. Aborda el tema cuando ambos estéis relativamente tranquilos y no estéis alterados emocionalmente.
Es mejor mantener esta conversación en persona si es posible, pero, si no, bastará con hacerlo por teléfono si es necesario; eso sí, no por mensaje de texto, ya que es demasiado importante.
Antes de iniciar la conversación, tómate un momento para centrarte mental y emocionalmente. Respira lenta y profundamente, o prueba algunas de las otras técnicas que te proponemos en nuestro artículo «Técnicas de relajación para situaciones de mucho estrés».
Deja de lado cualquier expectativa que puedas tener respecto a un resultado concreto y mantén una actitud abierta para escuchar más de lo que hablas. Prepárate para mantener la calma y estar presente si las respuestas a tus preguntas son difíciles o no son lo que esperabas. Ven preparado y ten a mano recursos y números de contacto de apoyo.
A continuación, en esta sección, vamos a explicar qué preguntas hacer si tienes alguna duda y qué decirle a una persona con tendencias suicidas si se encuentra en situación de riesgo.
Recuerda que escuchar y conectar son herramientas muy eficaces, así que asegúrate de que, durante toda la conversación, no escuches solo para responder. Mantente atento a lo que la otra persona está expresando.
Cuando se habla sobre el suicidio, la franqueza y la compasión son fundamentales. Empieza por algo que hayas observado y expresa tu preocupación, por ejemplo: «He notado que últimamente te sientes muy decaído y estoy preocupado». Demuéstrale que te preocupas por él o ella diciendo algo como: «Me preocupo por ti y quiero entenderte».
Puede parecer contradictorio, pero te aseguramos que no se puede «dar a alguien la idea» de suicidarse. La mejor manera de saber qué piensa es preguntarle directamente: «¿Estás pensando en suicidarte?». La claridad de esta franqueza es lo más amable —y lo más seguro— que puedes hacer por esa persona.
Expresa tu apoyo y tu cariño de forma clara y directa. Aquí tienes algunas ideas sobre qué decir para mostrar tu apoyo:
A continuación, te ofrecemos algunos ejemplos de lo que no debes decirle a una persona con tendencias suicidas. No se trata de una lista exhaustiva, pero puede ser útil saber qué hay que evitar:
Las estrategias de escucha activa pueden ser de gran ayuda a la hora de apoyar a un amigo, familiar o ser querido con tendencias suicidas. A continuación te ofrecemos algunas formas de mostrar tu apoyo.
Intenta escuchar sin juzgar ni intentar arreglar la situación. Utiliza el silencio como una forma de darles espacio para que compartan y procesen lo que piensan y sienten.
Es posible reconocer su dolor sin estar de acuerdo en que el suicidio sea la solución. Haz preguntas abiertas para animarles a hablar. Recurre a la reflexión, reformula lo que ha dicho la persona y pregúntale si lo has entendido bien. Esta es una forma de demostrar que estás escuchando atentamente. Intenta mantenerte presente, incluso cuando se expresen emociones y pensamientos difíciles.
La Escala de Evaluación de la Gravedad del Suicidio de Columbia (C-SSRS) es la intervención con mayor base científica para ayudar a evaluar el riesgo de suicidio y determinar qué medidas se recomiendan. Su uso es sencillo y directo. Esta herramienta guía a las personas a través de los indicios, desde los menos graves hasta los más graves, ya que el riesgo de suicidio se sitúa en un espectro.
Si la persona responde «Sí» a la pregunta 2 o 3, debe ser evaluada por un profesional de la salud mental. Si la respuesta a la pregunta 2 o 3 es «Sí», acuda a un centro de salud conductual para una evaluación más detallada. Si la respuesta a la pregunta 4, 5 o 6 es «Sí», busque ayuda inmediata: llame o envíe un mensaje de texto al 988, llame al 911 o acuda al servicio de urgencias. QUÉDESE CON ELLA hasta que pueda ser evaluada.

Además de garantizar la seguridad en ese momento, hay otras formas de mostrar apoyo. Pregúntale a la persona: «¿Qué te ayudaría ahora mismo?», para animarla a poner en marcha su propio proceso de resolución de problemas. Anímala a identificar sus razones para vivir, pero sin forzar el optimismo.
Pregúntales quién más de su círculo de conocidos podría formar parte de su equipo de apoyo. Elabora un plan de seguridad con ellos y asegúrate de que cualquier objeto peligroso se guarde en un lugar seguro o se retire; en la sección siguiente se ofrece más información al respecto.
Ayudar a alguien con pensamientos suicidas requiere encontrar un equilibrio entre respetar la autonomía de la persona y garantizar su seguridad.
También pueden surgir conflictos entre la confidencialidad y la seguridad, pero recuerda que su seguridad es lo más importante. El riesgo de suicidio constituye una emergencia médica que requiere una respuesta adecuada.
Si la persona se encuentra en peligro inminente, hay varias formas de garantizar su seguridad. Quédate con ella hasta que alguien más pueda hacerse cargo o reciba ayuda profesional.
Llamen juntos al 988, la línea de ayuda para suicidios y crisis. Pónganse en contacto con su terapeuta o psiquiatra, y cuenten con la ayuda de un familiar o amigo de confianza, siempre y cuando esta persona haya dado su consentimiento. Retiren de su entorno cualquier objeto que pueda utilizarse para suicidarse. Si es necesario, acudan al servicio de urgencias más cercano.
Es fundamental contar con ayuda profesional. Recuerda que tú eres un enlace, no el único apoyo. Si no tienen un tratamiento en marcha con un profesional de la salud mental, anímales a que lo busquen. Ofrécete a ayudarles a encontrar posibles profesionales, a concertar citas y a acompañarlos a su primera cita.
Los servicios virtuales están ayudando a más personas que necesitan apoyo a acceder a servicios como la terapia en línea y los grupos de apoyo. Se debe recurrir a los servicios de emergencia si la persona supone un peligro real para sí misma o para los demás. A continuación se enumeran más recursos.
El Plan de Seguridad Stanley-Brown es la forma más contrastada de elaborar un plan eficaz para garantizar la seguridad de una persona con riesgo de suicidio. Cualquier persona que preste apoyo a alguien con riesgo de suicidio puede llevarlo a cabo. Abarca los siguientes aspectos:
En lo que respecta a la intervención y la prevención del suicidio, es fundamental no limitarse a apoyar a la persona durante la crisis. El seguimiento y la garantía de que cuenta con un apoyo duradero también pueden salvar vidas y ayudar a prevenir que se repita el riesgo de suicidio.
Hay situaciones que son más difíciles que otras. A continuación te presentamos algunos ejemplos y consejos para afrontarlas.
En un mundo ideal, todas las conversaciones con alguien que te importa transcurrirían sin problemas y tal y como habías planeado. Pero la realidad no siempre es así.
Cuando alguien muestra signos preocupantes pero no da a entender que suponga un peligro real para sí mismo, mostrarte abierto y flexible puede ayudarte a resistir la tentación de tomar el control y correr el riesgo de alejar a esa persona. Obligar a alguien a aceptar ayuda rara vez funciona. Mantén la calma y exprésale tu deseo de estar ahí para él o ella en caso de que quiera hablar en el futuro.
Quizá podrías enviarles un mensaje de texto o un correo electrónico con recursos a los que puedan acceder por su cuenta. Si una persona se encuentra en peligro inminente, puede ser necesario romper la confidencialidad para garantizar su seguridad.
Si la persona por la que te preocupas es un niño o un adolescente, ponte siempre en contacto con sus padres o tutores legales e involúcralos, salvo en los casos en que haya maltrato.
Necesitan saber qué está pasando para asegurarse de que su hijo esté a salvo y reciba el apoyo o el tratamiento que necesita. Existen muchos servicios y recursos para niños y adolescentes, como los orientadores escolares y los trabajadores sociales, que pueden ofrecer un apoyo inestimable y recursos locales.
En muchas localidades existen equipos de intervención en crisis especializados en este grupo de edad. Llamar a la línea de atención de crisis de tu localidad o al 988 puede ayudarte a localizarlos. También es recomendable que te informes sobre los requisitos de tu estado en materia de denuncia de maltrato infantil y riesgo de suicidio.
Si la persona está hospitalizada, el periodo inmediatamente posterior al alta es crucial para su seguridad y su apoyo. Las personas necesitan un apoyo significativo y duradero que les ayude a prevenir el riesgo de suicidio en el futuro, pero también para garantizar que cuenten con una buena red de apoyo en caso de que la necesiten.
Si se han producido rupturas en las relaciones, la terapia de pareja o familiar puede ser un recurso excelente para volver a conectar de forma saludable. Asegúrate de ponerte en contacto con ellos periódicamente para hablar sobre su experiencia y preguntarles cómo están, con el fin de mostrarles tu apoyo constante. Recuerda seguir cuidándote a ti mismo para poder apoyar mejor a los demás.
A continuación se incluyen algunos recursos que pueden ofrecer un apoyo inestimable en momentos de crisis y estrés emocional. Estos recursos y este apoyo pueden utilizarse de forma preventiva para ayudar a evitar una crisis, así como para estar ahí en momentos de necesidad urgente. Recuerda que los cuidadores también necesitan apoyo, y algunos de estos recursos pueden ayudarte a encontrar grupos de apoyo o terapia para ti mismo.
Recursos para situaciones de crisis y emergencia:
Otras formas de encontrar apoyo y ayuda para localizar recursos en tu zona:
Hay esperanza, y existen tratamientos eficaces para las personas que tienen pensamientos suicidas. El tratamiento puede incluir terapia psicológica y medicación, así como el apoyo de otras personas en situaciones similares y cambios en el estilo de vida.
Si usted o un ser querido necesita atención de salud mental o apoyo y prevención en situaciones de crisis, comuníquese hoy mismo con Willow Health. Ofrecemos citas para el mismo día o para el día siguiente con un psicoterapeuta y un médico especialista en medicamentos psiquiátricos, quienes pueden evaluar sus necesidades e identificar un plan de atención personalizada.
El Proyecto del Faro de Columbia
Intervención de planificación de seguridad de Stanley-Brown
Línea de ayuda nacional para problemas de salud mental, drogas y alcohol | SAMHSA
Obtenga ayuda - Línea de ayuda 988
Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP)
Este artículo se facilita únicamente con fines educativos y no debe considerarse un consejo médico ni un tratamiento de salud mental. La información aquí contenida no sustituye la consulta médica profesional en caso de problemas de salud. El uso de las técnicas y prácticas descritas en este artículo debe hacerse con precaución y bajo el propio riesgo, y el autor/editor no se hace responsable de los resultados que pueda experimentar el lector. El autor/editor no se hace responsable de la información contenida en los sitios web externos enlazados. Si se encuentra en una situación de emergencia que pone en peligro su vida, llame al 911 o al teléfono de ayuda en caso de suicidio y crisis 988.